World Boxing Association

Eleazar Castillo and Juan Medina, exemplary trainers

By WBA 27/03/2013

Eleazar Castillo and Juan Medina, exemplary trainersLast week two Venezuelan boxing training personalities Eleazar Castillo and Juan Medina received special awards.

They have both been very important for countless boxing talents and they still stand coaching not only for sport but also for life.

Eleazar Castillo, has had made many world champions out of the boys who has passed by his hands.  He began with the first Venezuela Olympic Games gold medal, when he was part of the team who attended the corner of great Francisco “morochito” Rodríguez, in Mexico 1968 in.

He made his first steps in the sports as an amateur fighting as an amateur where he won 26 out of the 38 fights he made.

Besides Rodriguez’ gold medal, he helped to add Olympic medals to Pedro Gamarro, Bernardo Piñango, Pedro Nieves, Omar Catarí, Marcelino Bolivar and many other medals for nearly 40 years.

Among the professional boxers, he guided men like Antonio Gómez, Pedro Gomez, Rafael “Pantoño”Orono, Yober Ortega, Leo “Torito” Gamez, Antonio Cermeño, Antonio Arambulet, Alimi Goitia, Eidi Moya, Cristanto España and Jorge Linares, among others.

Being almost 80 years old, he is still active and helps young people who attend the Luis Beltran Gym in Maracay.

On his part, Juan Medina only made an amateur fight, but as trainer, he practically became a legend who helped many Venezuelan boxers.

Medina is another important figuire who guided champions like Ramón Arias, Betulio González and Carlos Morocho Hernández.

Castillo and Medina formed a training couple almost unbeatable in Venezuela, and in “Morochito” Rodríguez the golden corner.

Medina is 85 years old, is away from boxing as trainer, but he is as very passionate and enthusiastic fan.

Undoubtedly, both Castillo and Medina received recognition not only for their works as coaches but as sport lovers, and beyond that, training exemplary citizens.


Eleazar Castillo y Juan Medina, entrenadores ejemplares

Durante la semana pasada se hizo entrega de un reconocimiento especial a dos personalidades del boxeo venezolano, como lo son los entrenadores Eleazar Castillo y Juan Medina.

Ambos han sido invaluables para el desarrollo de innumerables talentos y se mantienen en pie de lucha inculcando principios no sólo para el deporte, sino también para la vida.

En el caso de Castillo, muchos han sido los campeones mundiales del país que han pasado por sus manos. Comenzando por la primera medalla de oro de Venezuela en unos Juegos Olímpicos, cuando formó parte del equipo que asistió en la esquina al gran Francisco “Morochito” Rodríguez, en México 1968.

Sus primeros pasos en el deporte los hizo como aficionado, donde disputó 38 pleitos, con 26 triunfos en la división de los gallos.

Como estratega, además del oro de Rodríguez, ayudó a sumar preseas olímpicas a Pedro Gamarro, Bernardo Piñango, Pedro Nieves, Omar Catarí, Marcelino Bolívar, y un sin número de colgantes de diferentes metales en las otras competencias del ciclo deportivo de alta competencia, durante casi 40 años.

Entre los rentados, guio a campeones como Antonio Gómez, Pedro Gómez, Rafael “Pantoño” Oronó, Yober Ortega, Leo “Torito” Gámez, Antonio Cermeño, Antonio Arambulet, Alimí Goitia, Eidi Moya, Cristanto España y Jorge Linares, entre tantos otros.

A sus casi 80 años, sigue activo y como entrenador ayuda a los jóvenes que se acercan a la escuela del gimnasio Luis Beltrán, en Maracay.

Por su parte, Juan Medina tan sólo hizo una pelea en el aficionado, pero como entrenador se convirtió en prácticamente una leyenda que sirvió a muchos grandes del ensogado venezolano.

Medina es otra de las ilustres figuras que fue guía de campeones como Ramón Arias, Betulio González y Carlos Morocho Hernández.

Además, junto con Castillo conformó una dupla de entrenadores casi imbatibles en la Selección venezolana, y la esquina dorada de “Morochito” Rodríguez.

Medina cuenta con 85 años, y actualmente se encuentra apartado del boxeo como entrenador, pero siempre apasionado y aficionado.

Sin dudas, tanto Castillo como Medina recibieron el reconocimiento no sólo a su labor como entrenadores sino como amantes del deporte, y más allá, formadores de ciudadanos ejemplares.